domingo, 14 de abril de 2013
:: Para Ataí. ::
[A sabiendas de que no lo leerás.]
Innumerables recuerdos imborrables. Eso es lo que dejaste en nuestras mentes y nuestros corazones, entrañable prima. Si algo he de reconocer es que a pesar de tu enfermedad, tu entereza y tu valentía siempre brillaron al máximo, pues amén de todas las necesidades y dolores que esto implicaba, jamás sucumbiste a la desesperación y cada vez que escuchaba a alguien hablar sobre ti acentuaban tu eterna sonrisa.
Joven, muy joven. Eso no fue impedimento para que con tu actitud nos enseñases que no importa cuan adverso se vea el panorama, siempre y cuando la confianza sea puesta en Dios todo tiene solución.
En tu caso la mejor solución vino del cielo, hoy ya no sufres, no tienes dolor, hoy descansas.
Los que quedamos recordamos con cariño lo mejor de ti y cada instante que con tu chispa nos regalaste.
Te extrañaremos mucho flaca, desde el punto de vista humano/material será imposible llenar el hueco que dejas en nuestras vidas. En el plano espiritual sabemos que te volveremos a ver al lado de Padre Eterno.
Recibe un fuerte abrazo y un beso de parte mía y de los que con ansias esperaremos el reencuentro.
[Abraham, David, Isi, Izahar, Sunem, Joab, Jair, y todos aquellos cuyos nombres no recuerdo]
Te queremos.
P.d. Yo se que sigues sonriendo.
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